Poesía

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Nunca supimos qué pájaro era aquel/ que cantaba al besarnos

Infame turba – Pablo García Baena

 

Ese libro de poemas que descansa en tu mesilla empieza a palpitar cuando llega la medianoche, cuando desnuda, bajo la colcha nueva, lo agarras con tus manos trémulas y fatigadas. Tus dedos buscan la marca de la noche anterior y tus ojos buscan ávidos el último poema leído, buscando en los versos los sentimientos que esta mañana te devoraron en la ducha rememorando, precisamente, los sustantivos y los adjetivos repartidos sobre el limpio papel del poeta. Te adentras otra vez en la lectura de metáforas imposibles, de rimas asonantes que resuenan en tu cerebro, sucumbido al cansancio de tantas horas, de sonetos tan melódicos que hasta en tu mente les pones música. Te transportan las páginas a mundos no tan lejanos, de autobuses que huyen de la parada, rodeada de charcos y de nostalgia, de cafés que se enfrían al calor de la charla en la barra de un bar, del teclear de sus dedos en una oficina impersonal de paredes blancas, ensuciadas solo por un calendario del año pasado. De tardes de lluvia y de besos, de tus labios marcados en la copa de vino, de cocinas inhóspitas sin pan y sin futuro. Viajas hasta el olivar que con mimo cuidó tu abuelo, un hombre agarrado firme a la tierra y a las buenas costumbres, temeroso de los libros que hoy te brindan sus abrazos. Hasta un pasado no tan lejano, de bombardeos sobre escondites y fortines y palacios revestidos de ruindad, de hambre y miseria, de persecución y represalia, de cante por lo bajo, al oído de una niña que anhela dormir en una cuna mullida junto a su madre hermosa. Viajas a lo cotidiano, al canto del pájaro que se posa cada mañana en la reja de tu ventana, al árbol que se abriga con las hojas de la primavera en el patio trasero de tu casa, a las paredes encaladas de la fachada y al crujir de la lluvia en las baldosa de la acera. Al sueño que te vence, que hace que tus brazos desfallezcan y que dejen el libro abierto sobre tu pecho desnudo y caliente. Es el mismo libro que te espera en unas horas, cuando la debilidad te acose de nuevo y busques refugio en sus páginas perfectas, en sus versos tiernos, exultantes, desgarradores.

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