¿Está dispuesto a ser feliz? – I

20150916_¿Está dispuesto a ser feliz? I

Javier bajó al bar como todas las mañanas. Antes había pasado por la ducha, se había afeitado y se había vestido con la camisa de buscar trabajo. También había discutido con Marisa. Otra vez, sí. Se había levantado un tanto picajoso. Así le venía sucediendo últimamente, al menos desde hace un mes o mes y medio, cuatro después de haber perdido su empleo. Todo le sentaba mal y por todo protestaba. Ya fuera por la comida, por las compras innecesarias de Marisa (que si un vestido nuevo, que si este aparador que va muy bien en la entrada, que si unas zapatillas nuevas para el mayor…), por el ruido que hacían los niños al terminar los deberes o por el programa de la tele que ponían por la noche. Y la víctima de todo terminaba siendo Marisa, a la que parecía estar terminándosele la paciencia con él.

–Mira, Javier. Un día de estos me marcho y no me vuelves a ver el pelo.

Pidió un café con dos de azúcar y se sentó en la mesa donde Juanma, el camarero, colocaba cada día los diarios. A ver cómo está el tema, se dijo. Abrió uno de los periódicos por las páginas centrales y comenzó a repasar. A esas horas, el bar de Juanma era un ir y venir de obreros que tomaban café y cazalla para aliviar el frío del andamio, madres que se alivian la mañana tras dejar a los chicos en el colegio y tres o cuatro comerciantes del barrio que analizaban la crisis y amenazban al gobierno acodados en la barra. El bullicio de las conversaciones, el ruido mecánico de la cafetera y de la caja registradora y el paso agitado de los repartidores de cerveza no impidieron a Javier concentrarse en la tarea de cada mañana: buscar trabajo. Con un rotulador amarillo fue señalando algunas de las ofertas que mejor se adaptaban a su perfil y luego las anotó en una pequeña libreta: peón de nave industrial, carretillero con carnet y experiencia, manipulador a jornada completa…

En ese afán diario, en esta mañana de frío, una de las ofertas publicadas en Abc llamó la atención de Javier: “¿Está dispuesto a ser feliz?”. Javier, desconfiado, apuntó la dirección en su libreta y se pasó a las páginas de El País siguiendo el mismo proceso de cada día: operario para empresa de embalaje, conductor para reparto con B1, pintor a media jornada para sustitución… Al pasar de página, con una tipografía mayor y con un recuadro negro se topó con el mismo anuncio: “¿Está dispuesto a ser feliz?” Javier esbozó una sonrisa socarrona y escéptica. No atarán los perros con longaniza, pensó, al tiempo que pedía a Juanma otro café con leche. Largo de café, por favor, a ver si me despierto.

El mismo anuncio le sorprendió en el resto de los diarios. La Vanguardia, El Mundo, La Razón. Todos vendían felicidad con buen salario y sin experiencia previa. Así que Javier apuró el café, dejó dos veinte sobre la mesa, se puso el abrigo y se echó a la calle. Caminó durante quince minutos hasta alcanzar la dirección que anunciaba la utopía. En el trayecto, salpicado de atascos y bocinazos, de señoras arrastrando carritos de bebé unas, de la compra otras, de jubilados buscando el tibio sol del invierno, Javier no dejó de cavilar sobre el asunto. Seguro que es una estafa piramidal, o al menos uno de esos trabajos en los que te venden un ambiente de trabajo tan idílico como irrespirable. Igual solo quieren venderme algo, el antídoto secreto para encontrar un buen trabajo, un coche nuevo, un bono para el gimnasio o uno de esos afeites que te rejuvenecen la piel y te hacen irresistible. Este último pensamiento provocó en Javier una carcajada tan sonora que, a tan solo cinco o seis metros de su destino, llamó la atención del resto de viandantes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s