Las fronteras del clima

El vaho empaña los cristales del ventanal. Sucede lo mismo con tus ojos. Sus lágrimas se convierten en perlas de hielo. Arañan como un cristal astillado. Enfrían tu rostro una vez que has decidido echarte a la calle. Tu cuello se envuelve en piezas de lana que ahogan al perfume y al sudor. Tus manos huyen de las mías y tus pies se acomodan en el cuero para pisar tan fuerte como siempre. Bajan al barro como si nada, ajenos al agua de la lluvia y a los vientos del sur, que agitan tu mente por los besos que no diste. Cálate bien el sombrero. El café, muy caliente por favor. Y con mucho azúcar. Que para amargo ya está el hielo, ése que asfixia a las fuentes y empapa los bancos, ése que construye las fronteras del clima en nuestra imaginación. Rómpelas y acércate, que tengo frío.

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2 pensamientos en “Las fronteras del clima

  1. Chechu:
    Bellísimo poema. Me gusta, está completo y brilla como las imágenes que has inventado —lágrimas como perlas de hielo, cristales astillados—. Carilda Oliver añadiría: «que irradiaba dolor como un diamante»
    Te felicito siempre.
    Un abrazo, Cecilio

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